Una nueva manera de ver la muerte

Esta semana falleció el hijo de unos amigos, gente maravillosa, con tan solo 4 meses.

Esto me ha llevado a plantearme algunas preguntas acerca de la muerte que quizás hasta ahora no me había hecho.

¿Es la vida injusta? ¿Cómo es posible que un niño muera con tan solo 4 meses?¿Por qué, cuál es el motivo?

Preguntas que sinceramente no sé como contestar.

Aun así la búsqueda de respuestas, me ha llevado a encontrarme algunas reflexiones y certezas en este proceso. Reflexiones no muy comunes acerca de la muerte.

Existen culturas en el mundo, que cuando una persona muere, lo que hacen es una celebración de agradecimiento por el tiempo que han compartido junto a esa persona. Saben que ahora está en un lugar mejor, y eso les lleva a sentir una paz y aceptación diferentes a las que muchísimos seres humanos sienten cuando algo así ocurre.

También encontré algunas reflexiones de una persona muy querida por mí, Sergi Torres, y dice más o menos así “La muerte es maravillosa, porque nos lleva al punto más elevado. Nuestra vida está intentando mostrarnos todo el tiempo que no somos este cuerpo. Y la muerte es la experiencia real de que no somos el cuerpo, sino que somos algo mucho más grande. Porque además somos conscientes de ello, de que estamos muriendo.

Nos cuesta sin embargo dirigirnos dignamente a la muerte, porque aún tenemos miedo a lo desconocido. Pensamos quizás que algo malo va a pasar, en vez de vivirlo como el reencuentro por ejemplo con un amigo.

Me doy cuenta a veces de que es difícil hablar de este tema porque aún le tememos mucho a la muerte y hablar en estos términos porque la gente cuando digo esto piensa que estoy diciendo que quiero morirme, que quiero suicidarme. Cuando no tiene nada que ver con esto, es justo lo contrario. Porque cuando le tememos a la muerte en realidad ya estamos muertos.

Vivimos sin sentir el aliento de vida en nosotros mismos. La vida está viva y no le importa lo que ocurra en ella. Por ejemplo, si un árbol al llegar el invierno viviera con temor la caída de sus hojas, al llegar la primavera no florecería. Y  sin embargo florece.

La muerte es la gran lección de la vida. Cuando no sentimos el aliento de la vida dentro nosotros y tememos a la muerte, ya estamos muertos dentro de nuestro sufrimiento”

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Me parece muy hermosa la manera que tiene Sergi de abordar este tema. Porque ver la muerte de esta manera revoluciona nuestro sentido de la vida.

Algunas personas dicen que la muerte es solo una prolongación de la vida, y que el estado en el que vivamos, es lo que se prolongará también en nuestra muerte. Quién sabe.

Pero lo que es cierto es que nuestra sociedad asume que cuando alguien muere es más lógica la tristeza que la alegría, y que la manera de honrar a la persona es pasarlo incluso muy mal porque ha muerto. Que locura. Pero por desgracia, así es muy a menudo. Parece que hemos de sentirnos culpables si no lo pasamos muy mal porque alguien muy cercano se fue. Eso no quiere decir que no podamos abrirnos a sentir nuestra tristeza si estamos tristes, no tiene nada que ver. Y en ver lo que hay detrás de esa tristeza.

Existe una perfección absoluta en la vida que nos rodea. Y el hecho de que no seamos capaces de comprender la muerte no le quita ni un ápice de perfección a lo que ocurre en nuestra vida y en nuestra muerte. Aunque nos duela. Aunque no lo comprendamos.

Sin embargo, de nuevo tenemos nuestra libertad ultima, que es lo que nosotros queramos pensar y por tanto sentir ante todo lo que ocurre en nuestras vidas.

Si vemos la muerte como algo negativo, esto nos llevará a sufrir.

Si vemos la muerte como algo positivo, neutro o una prolongación de la vida, quizás tendremos paz.

Sin embargo lo que nosotros pensemos o interpretemos no le quitará a la vida ni un ápice de su perfección.

La muerte de alguien cercano puede ser una oportunidad increíble para reinterpretar nuestra visión de nuestra vida y nuestra muerte. ¿Qué estado de conciencia desearíamos prolongar en nosotros, en los que nos rodean y en los que se han ido por toda la eternidad?

¿Cómo queremos vivir nuestra vida? ¿Con miedo a la muerte y miedo a la vida?

¿O poniendo en marcha todas las herramientas posibles para ser lo más felices que podamos y hacer felices a los demás?

Siempre estamos eligiendo, siempre. Elijamos bien. Elijamos la paz y el amor, en cualquier situación de vida. Eso siempre nos beneficiará a nosotros, a los que nos rodean, y a los que ya no está físicamente con su cuerpo entre nosotros, pero que sin duda siguen viviendo en nuestros corazones y en el misterio infinito de este maravilloso Universo.

Quién sabe. Quizás los que se han ido de nuestro lado físico, están más vivos que nosotros, porque ya no tienen miedo. Si somos capaces de vivir nuestras vidas con más confianza y menos miedo, quizás seamos capaces de ver la perfección que hay en el tiempo que pasamos con ellos y en el hecho de que ya no estén aquí físicamente.

 

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