Superar el miedo a volar con mindfulness

¿Miedo a volar?

¿Os ha pasado alguna vez, subiros en un avión y al entrar, o antes, o cuando se dirige a la pista, empezar a sentir un sudorcillo frío en las manos, o una cierta tensión en el cuerpo, típica de la mayor o menor ansiedad que puede producir viajar en un avión?

Bien, pues a mí sí, me pasa esto, y quería compartiros un descubrimiento más que realicé hoy desde la plena presencia. Pues resulta que hoy voy de viaje a Francia, concretamente a Lyon. Mi trayecto desde Madrid hace una escala en Lisboa.

Y cuando llegué de Dakar hace dos semanas, tras haber cogido 4 vuelos en pocos días, (habiendo viajado con mi hija voy menos atenta a mí) no puedo sino evitar percibir de nuevo una cierta tensión y ansiedad ante el inminente despegue del avión. Pero esta vez viajo sola, no hay excusas. Así que me miro. Cierro los ojos y vuelvo mi mirada hacia dentro de mi cuerpo. Siento mis músculos tensarse y mi corazón acelerarse. No es que esté muy nerviosa, pero si soy consciente del dolor que produce en mi cuerpo esta sútil tensión del miedo.

Sabiendo que la única salida duradera y honesta a este miedo es sentir, me abro a la sensación de tensión en mi cuerpo.

Escucho la inconfundible voz de mi crítico interno: “¡Vamos! Pero ya estás otra vez? Pero si el avión es el medio de transporte más seguro que existe, y lo sabes . Si el sufrimiento no tiene sentido ¿para que sufres? Es más ¿a estas alturas aún sufres por esta tontería?”-

Pero una vez más constato que ese pensamiento ya llega tarde a este instante, porque el sufrimiento ya está ahí. Así que lo abrazo, grande o pequeño, pido el abrazo de la paz y la llevo a esa tensión, con una total presencia en las sensaciones en mi cuerpo. Y se van calmando mis sensaciones de tensión, el avión ya está en el aire desde hace unos minutos, y mi atención se diluye, lo olvido y paso a otra cosa.

Y llega el aterrizaje. De nuevo la sensación de tensión, contracción y peligro aparecen, así que vuelvo alegre a la presencia.

avion

Me sorprende, al cerrar los ojos para sentirme mejor, percibir esta vez una luz sobre mi cabeza y sobre todos las de la avión. Es la misma, así que me centro en la luz que percibo mía, que yo llamaría la luz de la conciencia.

Empiezo a percibir esa alegría característica que empiezo a sentir a menudo al llevar mi atención al dolor o a la tensión. Una sensación de alegría en este caso, de pura pasión por estar viviendo esta aventura que es viajar en un avión.

La tensión se deshace de nuevo con la presencia, reconozco mi alegría, reconozco mi Ser.

Y ahí voy de nuevo, a coger el segundo avión: nos dirigimos de nuevo a despegar. Espero esa sensación de tensión, sin embargo se manifiesta más bien en alegría. Cuando el avión se empieza a levantar del suelo percibo un grito de alegría inesperado en mi interior “¡Yuju!”- grita algo dentro de mí- “¡Allá vamos!” Siento la intensidad de la alegría de estar viva en esta situación, y la ilusión del viaje.

Agradezco de nuevo el reconocimiento interno del poder de la presencia.

No se trata de no tener miedo, sino de dejar a un lado el temor de sentir miedo y atravesarlo hasta que caiga por su propio peso y se disuelva en la paz desde la que surgió.

¿Miedo a volar? No, ya no. No, ahora no. ¿Mañana sí? No lo sé, no tengo ni idea.

Pero sé que estoy abierta a sentir lo que venga y que todo será bienvenido en este espacio de mi presencia, espacio que comparto con todos los seres humanos.

Gracias, gracias, gracias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s